Apartado para el evangelio de Dios

Semana 13 --- Ganar la plena filiación

Jueves --- Leer con oración: Ro 8:17; 2 Co 11:22-28; 1 P 1:6-9

“Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Ro 8:17)

HIJOS, HEREDEROS Y COHEREDEROS

El evangelio del reino de los cielos está relacionado con Jesús, el Hijo de Dios, que desea dispensarnos Su vida divina y reinar en nosotros (Ro 1:4; Jn 10:10b). Para seguir al Señor y crecer en vida necesitamos negar nuestra vida del alma y vivir la vida de la iglesia de manera normal, buscando siempre el crecimiento de la vida divina (Mt 16:24; 1 P 2:2). Sin embargo, si estamos en la iglesia de manera rutinaria, sólo por causa de las doctrinas o los servicios, estamos viviendo en la esfera del alma, y esto no será considerado delante de Dios para participar de Su reino.

Tal vez algunos digan que ya tienen una edad avanzada y que no tienen más tiempo para crecer en vida y estar en la manifestación del reino de los cielos. Esto no es verdad, porque en ésta última conferencia, cuyo tema compone esta serie del Alimento Diario, vimos el testimonio de muchos hermanos y hermanas de edad más avanzada. El compartir de ellos tiene cierta distinción del hablar de los jóvenes, pues tienen más peso espiritual. Sentimos que todos ellos disfrutan mucho de la Palabra que fue dispensada y, por su testimonio, fuimos animados a no “jubilarnos” espiritualmente, sino a buscar más el crecimiento de la vida.

Los más jóvenes deben seguir el mismo ejemplo de perseverancia en el Señor, puesto que ellos también recibieron la misma vida divina, el Espíritu del Hijo que clama en nosotros: “¡Abba, Padre!” (Gá 4:6). Porque nacieron de Dios y tienen con Él una relación de vida, al llamarlo de Padre, experimentan algo muy espontáneo que da una sensación de gozo (Jn 1:13; 1 Jn 5:11-12).

Todos los que creímos y ya recibimos el espíritu de filiación igualmente podemos clamar: “¡Abba, Padre!” y así disfrutar de la presencia de Dios (Ro 8:15).

El hecho de poder clamar: “¡Abba, Padre!” demuestra que somos hijos de Dios y, como hijos, también somos Sus herederos (v. 17). Herederos son aquellos que están calificados para recibir la plena filiación, es decir, todo lo que el Padre tiene, incluyendo la bendición, las promesas, la gracia de Dios y el galardón en el reino. Somos herederos de Dios y coherederos con Cristo.

No obstante, para que este proceso de crecimiento alcance su objetivo, es necesario que pasemos por ciertos sufrimientos con Cristo. Esta es la razón por la cual el apóstol Pablo destaca: “si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (v. 17b). Estos padecimientos no sólo se relacionan con las dificultades que pasamos frente a las circunstancias del diario vivir, sino principalmente con el negar la vida del alma para que Cristo gane más espacio en nosotros.

El mismo Pablo presentó sus muchos padecimientos causados por diversas circunstancias que sufrió al servir con los santos y con la iglesia (2 Co 11:22-28).

El apóstol Pedro nos mostró en su primera epístola cómo negar nuestra vida del alma. Por medio de sus experiencias fuimos ayudados a ver que en nuestro espíritu existe un fuego que nos fortalece y quema continuamente para purificarnos (1 Ts 5:19; 1 P 4:12). Siempre que surgen situaciones en las que la vida del alma es expuesta por la luz de la palabra del Señor, debemos dejar que este fuego santificador del Espíritu queme todas las impurezas existentes en nuestra alma (1 P 1:6-9).

Este proceso de purificación que ocurre en nosotros es semejante al de la purificación del oro, que necesita de un fuego continuo, a una altísima temperatura (1:7). Cuando el Espíritu expone nuestra vida del alma, debemos estar dispuestos a negarla, echando todas sus impurezas en este fuego santificador con la finalidad de que crezcamos y maduremos en vida.

Punto Clave:

Todos deben buscar el crecimiento de vida.

Su punto clave es:
Pregunta:

¿Qué puntos importantes fueron mencionados como fundamentales en este día, para poder recibir el dispensar de la vida? ¿Los ha practicado?