¿PORQUE CREÓ DIOS AL HOMBRE?

Semana 14 --- La edificación del tabernáculo

Sábado --- Leer con oración: Ex 28:3-9, 12, 15-21, 28-30, 41; 39:1-31

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca” (Mt 7:24)

UNA APLICACIÓN PRÁCTICA DE LA PALABRA DE DIOS

El capítulo treintainueve del libro de Éxodo describe las vestiduras sagradas del sacerdote. El efod era uno de esos elementos (vs. 2-7; 28:12). Además del efod, había una vestidura sacerdotal que era una especie de bolso llamado pectoral para llevar el Urim y el Tumim, que servían para definir la voluntad de Dios e interpretar Su palabra (28:30; Nm 27:21; 1 S 28:6).

Como vimos la semana pasada, este elemento puede ser aplicado a los colportores de hoy. Cuando los colportores salen para predicar el evangelio, llevan libros espirituales que, además de suplir a las personas con vida, les ayudan a penetrar más fácilmente en la palabra de Dios y conocer Su voluntad. Asimismo, por medio de sus oraciones, los colportores llevan delante del Señor los nombres de las personas que contactan, así como lo hacía el sacerdote en el Antiguo Testamento, que llevaba en sus hombros (responsabilidad) y en el corazón (amor) los nombres de los hijos de Israel (Ex 28:12, 29). Aparentemente ellos están en una posición inferior a los demás hermanos, pero, por estar involucrados con la palabra de Dios hoy y buscar estar siempre en Su presencia, creemos que ellos tendrán una posición elevada en el reino venidero.

Todos los elementos del tabernáculo, como la mesa de los panes de la proposición, el candelero, el altar del incienso y las vestiduras sacerdotales, pueden ser relacionados con nuestra vida cristiana. No debemos sentirnos satisfechos sólo por haber solucionado el problema de nuestros pecados en el altar del holocausto. Esto aún no es suficiente. Necesitamos ser iluminados por la luz del candelero, es decir, por la palabra de Dios. A veces cometemos pecados de los cuales no estamos conscientes, pero, cuando nos acercamos al candelero, recibimos luz. Mientras más luz busquemos, más provisión recibiremos para madurar en la vida divina y cooperar con la edificación de la iglesia de Dios, el verdadero tabernáculo, que es conforme al modelo ordenado por Dios en Su palabra..

Punto Clave:

Ser iluminados por la palabra de Dios.

Su punto clave es:
Pregunta:

¿Qué relación existe entre el efod, el pectoral, el Urim y el Tumim con los colportores?