¿PORQUE CREÓ DIOS AL HOMBRE?

Semana 21 --- Josué

Viernes --- Leer con oración: Ex 17:8-9; Nm 14:29-30; 32:12-13; He 3:16-19

“Y dio orden a Josué hijo de Nun, y dijo: Esfuérzate y anímate, pues tú introducirás a los hijos de Israel en la tierra que les juré, y yo estaré contigo” (Dt 31:23)

JOSUÉ ES ESCOGIDO PARA CONDUCIR A LA NUEVA GENERACIÓN

Éxodo 12:37 relata: “Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños”. Causa espanto saber que todos los hijos de Israel, de veinte años hacia arriba, que salieron de Egipto cayeron muertos en el desierto, excepto Josué y Caleb (Nm 14:29-30; 32:12-13; He 3:16-19). Más de seiscientas mil personas murieron, y sólo dos pudieron entrar en la buena tierra: Josué Y Caleb.

No mucho tiempo después de haber salido de Egipto, ante la falta de agua y de alimento, el pueblo comenzó a murmurar por el camino. Todo esto es la manifestación de la carne del hombre, que aquí es representada por los amalecitas, contra los cuales los israelitas tuvieron que luchar. En Éxodo 17:8-9, vemos: “Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim. Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano”.

Josué fue uno de los escogidos de entre los seiscientos mil hombres del ejército para pelear contra los amalecitas. La victoria de Josué no dependió de su habilidad para la guerra, sino por el hecho de que Moisés levantó su vara y mantuvo su mano alzada, para hacer que Israel prevaleciera en la guerra.

Cuando Moisés se cansaba y bajaba los brazos, los amalecitas prevalecían en el campo de batalla. Al final, Aarón y Ur lo ayudaron a mantener los brazos levantados y así, el pueblo liderado por Josué, venció la batalla contra Amalec. Esto nos muestra que si le damos lugar a Amalec, nuestra carne prevalece y viene con toda su fuerza. También aprendemos que necesitamos de la intercesión de los hermanos para vencer.

Además de estos hechos importantes mostrados en el libro de Éxodo, también vemos que existía una preocupación por parte de Moisés de cómo administrar al pueblo que contaba con aproximadamente dos millones de personas.

Moisés ya había pasado por un entrenamiento en el palacio egipcio; sin embargo, para cuidar de tantas personas sentía que eso era algo que estaba por encima de su capacidad. Por eso Dios usó a Jetro, suegro de Moisés, para orientarlo acerca de la necesidad de que hubieran más personas para administrar los asuntos del pueblo en el diario vivir (Ex 18:17-24).

Después, cuando estaban por entrar a Canaán, Dios contó con dos personas: Caleb y Josué. Este último recibió una incumbencia especial. Puesto que era el ayudante de Moisés, aprendió muchas cosas con él. Por ejemplo, Moisés era manso y humilde; Josué aprendió esto y nunca habló palabras ofensivas a las personas. Siempre fue humilde y manso, fue muy usado por Dios, condujo a la nueva generación del pueblo de Israel a pasar por el río Jordán.

Sólo después que la vieja generación de los que salieron de Egipto cayó en el desierto, la nueva generación, que estaba bajo el liderazgo de Josué, pudo entrar en la buena tierra. Ante este hecho, debemos orar: “¡Oh Señor, ayúdanos a dejar toda vejez atrás a fin de entrar en Tu reino!”.

Punto Clave:

Ser manso y humilde.

Su punto clave es:
Pregunta:

¿Qué aprendemos con la victoria de Josué sobre los amalecitas?