¿PORQUE CREÓ DIOS AL HOMBRE?

Semana 4--- El primer Adán

Lunes --- Leer con oración: Gn 1:3-27; Job 38:4-7; He 4:9-11; 11:3; Ap 11:15

“Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen” (Ro 4:17b)

EL RECREAR DE DIOS

Nuestro Dios es muy sabio. Él tuvo un objetivo específico al crear al hombre, por eso lo formó de una manera especial, haciéndolo particularmente distinto a todas las demás criaturas.

En mensajes anteriores, explicamos el significado y el periodo de los tres mundos: el mundo antiguo, que fue la primera creación de Dios, gobernada por los ángeles; el mundo actual, que es la recreación de Dios, usurpada y dañada por Satanás, y el mundo venidero, que comenzará con la parusía del Señor, con el arrebatamiento de los vencedores y se extenderá por todo el periodo del reino milenario.

En el mundo antiguo, todos los ángeles y las criaturas que vivían en la tierra de aquel entonces, fueron creados por Dios a partir de la nada, sólo por el poder de Su palabra (He 11:3). Romanos 4:17 nos dice que Dios llama a las cosas que no son, como si fuesen. En donde no había nada, Dios creó todo, trajo todas las cosas a la existencia. Aquel mundo era muy hermoso, puesto que por causa de su creación, hubo una gran celebración de los ángeles que son mencionados en la Biblia como las estrellas del alba y los hijos de Dios (Job 38:4-7).

Como vimos, el gobierno del mundo antiguo fue entregado a Lucero, un arcángel muy capaz que se aprovechó de los dones que Dios le había concedido y de sus realizaciones para llenarse de orgullo. Por esa razón, surgió en él la ambición de ser semejante al Altísimo, y se rebeló, pasando a ser el adversario de Dios, llamado Satanás. Así que, tuvo que ser juzgado y arrojado a la tierra, con una parte de los ángeles que también se rebeló. Dios, además juzgó y extinguió a los seres de aquella época, inundando la tierra con el agua de los mares. Entonces, la tierra llegó a estar desordenada y vacía, y las tinieblas cubrían la faz del abismo (Gn 1:2).

Sin embargo, ¡Gracias al Señor! Porque el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas (v. 2b). Esto sucedió porque Dios no creó la tierra en vano, sino para que fuera habitada (Is 45:18). Por eso Él empezó Su obra de recreación, y al final del sexto día, formó del polvo de la tierra a una criatura especial, la más importante de toda Su obra, hecha a Su imagen y semejanza: el hombre (Gn 1:3-27).

A partir de Génesis 1:3, nos es mostrado cómo Dios empezó Su recreación o restauración. La acción de Dios de recrear está descrita por el verbo “hacer” (asah, en hebreo) en los versículos 7, 16 y 25, esto quiere decir que Él hizo algo de lo que ya existía. Sin embargo, el hombre fue una obra adicional a esa recreación, por tanto es “creado” (bara, en hebreo), es decir, hecho a partir de la nada, así como la creación de los cielos y la tierra, mencionada en el versículo 1. Todas las cosas fueron hechas por Dios con perfección porque estaban destinadas al sustento y al deleite del hombre creado por Él de manera especial.

Dios creó el mundo en seis días y el séptimo día, reposó. Ese séptimo día representa el reino milenario y se refiere a la manifestación del reino de los cielos, que la Biblia llama el reposo (He 4:9-11). En aquel día, todas las naciones se sujetarán al Señor Jesús y Él las regirá, pues los reinos del mundo vendrán a ser de nuestro Señor y de Su Cristo (Ap 11:15, 19:15).

Punto Clave:

Dios no creó la tierra para que sea un caos.

Su punto clave es:
Pregunta:

¿Qué diferencia existe entre asah (hacer) y bara (crear) según Génesis 1?