APARTADO ESPECIALMENTE PARA EL EVANGELIO DE LA VIDA

Semana 13 --- La tierra que fluye leche y miel

Martes --- Leer con oración: Ex 14:15-16, 26-31; Ro 6:4-8; He 3:16-19

“Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen. Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco” (Ex 14:15-16)

CRUZAR EL MAR ROJO PARA SERVIR AL SEÑOR

Por causa de las faciidades y de la comodidad existente en Egipto, los hijos de Israel se olvidaron de Dios durante los cuatrocientos años que permanecieron allí. Sin embargo, Dios no se olvidó de ellos, levantó una situación para traerlos de regreso a la buena tierra que les había prometido.

Los hijos de Israel fructificaron y se multiplicaron cuando estaban en Egipto; fueron aumentados y fortalecidos en extremo, y se llenó de ellos la tierra (Ex 1:7). En ese tiempo se levantó un nuevo rey sobre Egipto, que no conocía a José, y los sometió a trabajos forzados. Los hijos de Israel gemían bajo la servidumbre, por eso clamaron, y su clamor subió a Dios, que vio la condición de ellos.

Entre tanto, Dios ya había preparado a un hombre, Moisés, para liderarlos, sacarlos de Egipto y hacerlos volver a la tierra que les había entregado a sus padres.

El paso del pueblo de Israel por el Mar Rojo fue una gran victoria sobre Faraón y su ejército. Moisés, orientado por Dios, extendió su vara sobre el mar y éste se abrió y dio paso al pueblo para que marchara hasta el otro lado (Ex 14:15-16). Al llegar a la orilla del Mar Rojo, Faraón, que simboliza a nuestro enemigo, que no se conformó con dejar al pueblo ir a servir a Dios, decidió perseguir al pueblo con su ejército (vs. 26-31).

Igualmente aun hoy, muchos que recién han creído en el Señor Jesús son perseguidos por el enemigo de Dios, que desea llevarlos de regreso a su dominio. Sin embargo, cuando los que creen en el Señor son bautizados, pasan por algo similar al cruce por el Mar Rojo, pues por el bautismo son sepultados con Cristo en Su muerte. Después de pasar por el bautismo y dejar atrás las prácticas de la carne, comenzamos una nueva caminata por el “desierto” a fin de servir a Dios.

Durante cuarenta años, Moisés condujo al pueblo por el desierto. No obstante, Dios no se agradó de la mayoría de los que habían nacido en Egipto y, por causa de la incredulidad y constante murmuración contra Él, permitió que estuvieran vagando todos aquellos años en el desierto (1 Co 10:5; He 3:16-19). Después de ese periodo, prácticamente todos los que salieron de Egipto murieron, y así surgió una nueva generación que nació en el desierto. Con esta nueva generación Josué y Caleb entraron en la buena tierra de Canaán.

Punto Clave:

Terminar con la vejez.

Su punto clave es:
Pregunta:

¿Qué representa el cruce del pueblo de Israel por el Mar Rojo?