La vida y la naturaleza de Dios – Las epístolas de Pedro

Semana 17 --- Alcanzaron una fe igualmente preciosa

Jueves --- Leer con oración: Jn 1:42; 1 Co 7:22-23; Ef 2:8; 1 Ti 6:12

“Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra” (2 P 1:1)

La fe objetiva y la fe subjetiva

La Segunda Epístola de Pedro enfatiza la naturaleza divina. Debemos permitir que la naturaleza de Dios sea trabajada en nosotros para que nuestra naturaleza humana sea saturada por ella. La naturaleza divina expresada en nosotros en su punto más elevado, es la manifestación del amor de Dios (2 P 1:7). En 2 Pedro 1:4b leemos: "Para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia". Ser participantes de la naturaleza divina es solamente el punto de partida. Su desarrollo se da a medida que nos llenamos de ella; y su cumbre es el amor ágape. Una vez más podemos ver que las epístolas de Pedro nos hablan al respecto de la verdad culminante de que Dios se hizo hombre para que el hombre llegue a ser como Dios es en vida y naturaleza, pero sin la Deidad. ¡Alabado sea el Señor! Este es Su propósito en nuestra vida (1 Jn 3:2).

Pedro comenzó su segunda epístola afirmando que él era un siervo (o esclavo, según el original); "Simón Pedro, esclavo y apóstol de Jesucristo" (1:1). Hace dos siglos atrás existía la esclavitud en Brasil, según la cual un esclavo era alguien era comprado y no tenía derecho sobre sí mismo. Nosotros fuimos comprados por un alto precio por el Señor, por eso pertenecemos totalmente a Él y somos como esclavos (1 Co 7:22-23). Pedro, por un lado, fue comprado por el Señor Jesús y Le pertenecía. Por otro lado, Dios le dio una comisión, por eso él tenía la posición de apóstol.

Simón era su nombre antes de la conversión. El Señor Jesús había dicho que él no se llamaría más Simón, sino Pedro (Jn 1:42) que significa piedra. Independientemente de cual sea nuestro nombre, todos nosotros llegamos a ser Pedro, porque somos piedras para la edificación de una casa espiritual. ¡Gracias al Señor! por medio de la regeneración, de la salvación, nosotros que fuimos hechos del polvo de la tierra, llegamos a ser piedras vivas.

Continuando en 2 Pedro 1:1 leemos: "A los que habéis alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra". Cuando predicamos el evangelio a las personas, ellas también obtienen una fe preciosa, que es igual a la que recibimos. Nosotros fuimos escogidos antes de la fundación del mundo así como esas personas (Ef 1:4; 1 P 1:2), por tanto, todos tenemos la fe igualmente preciosa.

En el Nuevo Testamento, la palabra "fe" es utilizada con dos significados: el objetivo y el subjetivo. La fe, nuestra fe cristiana (compuesta de las creencias con respecto a la Biblia, Dios, Cristo, la obra de Cristo, la salvación y la iglesia), se refiere a las cosas en las cuales creemos para nuestra salvación, el objetivo de nuestra fe, nuestra creencia (Tit 1:4; 1 Ti 6:12; 2 Ti 4:7). La fe es el contenido del evangelio completo según la economía neotestamentária de Dios. Este es el significado objetivo de la palabra fe, es decir, la fe objetiva.

También hay un segundo significado, es decir, el significado subjetivo de la palabra fe, que se refiere a nuestra acción de creer (Ro 5:1; Ef 2:8; He 11:1). Tenemos fe en el Señor Jesús, y esto es la acción de creer; por tanto, denota nuestra fe subjetiva. Esta fe surge en nosotros cuando vamos a la Palabra y la disfrutamos en el espíritu. La fe subjetiva se mueve en nuestro espíritu para generar una unión orgánica entre nosotros y el Dios Triuno y en esa unión recibimos la vida y la naturaleza divina. La vida de la iglesia es el ambiente ideal para que hagamos que la fe objetiva sea totalmente trabajada hacia dentro de nuestra fe subjetiva. Cuando eso suceda, tendremos la vida y la naturaleza de Dios en plenitud.

Por tanto, la fe preciosa se refiere a nuestra fe subjetiva. Si no la tenemos, no lograremos hacer que la fe objetiva entre en nosotros. No se trata sólo de recibir o de tener el poder de recibir las riquezas espirituales; necesitamos una acción que esté ligada a la fe. Solamente así lograremos traer la fe objetiva hacia dentro de nuestra fe subjetiva. ¡Alabado sea el Señor!

Punto Clave:

Fe igualmente preciosa

Su punto clave es:
Pregunta:

¿Cuáles son los dos significados de la fe?