Martes

Leer con oración:
2 Co 12:2-4; Ef 5:18-21; 1 Ti 1:3-4; 2 Ti 4:7; 2 P 3:16

“Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros”(Fil 4:9)
practicar lo que aprendemos

Todas las verdades reveladas en el Nuevo Testamento forman parte de la economía neotestamentaria de Dios, cuyo contenido es la Fe. El Señor desea dispensar la Fe objetiva, contenida en Su palabra, hacia dentro de nosotros, a fin de que ésta llegue a ser subjetiva, en otras palabras, nuestra experiencia. Como resultado, nuestras actitudes serán transformadas y expresarán el contenido de Su palabra.

La gran parte de estas verdades fue revelada por Dios al apóstol Pablo, cuando fue arrebatado al tercer cielo, al paraíso de Dios (2 Co 12:2-4). En esa ocasión, Dios le reveló Su plan eterno, Su economía neotestamentaria. De ese modo, lo preparó con las verdades espirituales y lo envió para transmitirlas con el fin de que todas las personas pudieran conocerlas y, principalmente, practicarlas (Fil 4:9). Pablo no estuvo junto al Señor en Su ministerio terrenal, por lo tanto, no recibió ninguna orientación o enseñanza directamente de Él. Pablo era un fariseo y, por su formación, sólo conocía la economía del antiguo Testamento. Por eso, tras su conversión, Dios lo arrebató al tercer cielo y le habló palabras inefables que orientaron su ministerio.

Al final de su vida, al testificar acerca de sí mismo, el afirma haber acabado su carrera (2 Ti 4:7). Toda la revelación que recibió de parte de Dios la registró en sus epístolas. Debido a lo elevado de su contenido, era difícil de entender y muchos de los La gran parte de estas verdades fue revelada por Dios al Pablo no estuvo junto al Señor en Su ministerio terrenal, Al final de su vida, al testificar acerca de sí mismo, él afirma que se dedicaron a estudiarlas se enredaron con el conocimiento doctrinario, por lo que sólo analizaron y distorsionaron su contenido (2 P 3:16). Ellos no se volvieron al Espíritu para recibir la revelación de la Palabra; mucho menos la practicaron.

Un ejemplo de esa situación se puede identificar en la iglesia en Éfeso, donde el simple análisis de las verdades provocó el surgimiento de otras doctrinas que provocaban discusiones en vez de la edificación de Dios que es por fe (1 Ti 1:3-4). Pese a que Pablo fue inspirado por el Espíritu para escribir sus epístolas, los efesios no ejercitaban el espíritu al leerlas. Ellos permanecían en la esfera de la mente, analizando, discutiendo y debatiendo. Aún hoy es muy común ver este tipo de comportamiento, incluso entre los hijos de Dios: las personas se preocupan mucho por el estudio de la Palabra, pero sin volverse al Señor para recibir vida y practicarla.

Nuestra actitud para con las verdades debe cambiar. Debemos estudiar las epístolas de Pablo en el espíritu, pues en Él recibimos Espíritu y vida. De esa manera, al leer la Palabra, la Fe se infundirá en nosotros, llevándonos a practicar la voluntad de Dios.

Punto Clave:
Leer la palabra de Dios a fin de practicar Su voluntad.
Pregunta:
¿Cuál ha sido su actitud con relación a las verdades?