Lunes

Leer con oración:
Ro 10:17; 1 Co 13:13; 15:53; Col 1:3-4; 1 Ts 1:3

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”(Ef 2:8)
una fe igualmente preciosa

La vida de la iglesia tiene tres pilares: la fe, la esperanza y el amor (1 Co 13:13; 1 Ts 1:3). La fe tiene relación con el espíritu humano y es un pilar fundamental del vivir cristiano. La fe viene por el oír, y el oír, por la palabra de Dios (Ro 10:17). Por oír la Palabra, somos compungidos por el amor de Dios con relación a Su obra redentora y nuestro espíritu es salvo por la operación de la fe. Al creer en el Señor Jesús, tomamos posesión de la realidad de la sangre de Cristo, que es capaz de purificarnos de todo pecado.

Colosenses 1:3-4 dice: “Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos”. Así que, la fe es en Cristo Jesús, y el amor es para con todos los santos. Creer en el Señor Jesús y ser salvo por Él ocurre a través de la fe. Ahora, Él desea que vivamos la vida de la iglesia ejercitando el amor con todos los hermanos. Después de creer, podemos expresar el amor que recibimos de Dios.

Mientras que la fe está relacionada con el espíritu, el amor tiene relación con el alma. El amor de Dios es el que nos impulsa a no vivir más para nosotros mismos; antes bien, nuestra satisfacción debe ser amar a los hermanos, a las personas y principalmente a aquellos con los cuales no tenemos afinidad. Mientras más crece la vida divina, más amor expresamos. La cantidad de la vida de Dios que hay en nuestro interior determinará cuánto amamos a los demás.

La esperanza está relacionada con nuestro cuerpo. Cuando el Señor vuelva, nuestro cuerpo será transfigurado. De un cuerpo corruptible, tendremos un cuerpo de gloria (1 Co 15:53). Por tanto, cuando alcancemos por completo los tres pilares de la vida de la iglesia, reinaremos con Él en el reino milenario.

Por ahora, necesitamos comprender las características que diferencian la Fe objetiva de la fe subjetiva. Podemos decir que todo lo que el Señor nos transmite en la Palabra, que son las verdades objetivas reveladas por la Biblia, se refiere a la Fe objetiva que, en otras palabras, es el objeto de nuestra creencia, aquello que creemos. Pero además, la fe subjetiva se relaciona con nuestra actitud o reacción a todo aquello que creemos en la Palabra, es la acción de creer.

El secreto no es lo que oímos o sabemos, sino cuán eficaz ha sido la Palabra en nuestro vivir y cuánto cambió nuestra vida por causa de ella. Nuestros jóvenes ven a sus compañeros de universidad en las fiestas, envueltos en vicios y en la prostitución, aparentemente están felices. No obstante, son justamente ellos quienes viven vacíos interiormente, desorientados, en depresión. Sólo cuando la Fe objetiva (la Palabra) sea introducida, día a día, en nuestra fe subjetiva (en nuestro espíritu), experimentaremos y asimilaremos la verdadera alegría: ¡la alegría de la salvación!

Punto Clave:
La fe viene por oír la Palabra.
Pregunta:
¿Cuáles son los dos aspectos de la fe?